Carta dirigida a los fieles

Queridos fieles de la Arquidiócesis de San Francisco:

Hoy quiero comunicarles que hemos llegado a un acuerdo de principio en relación con el procedimiento de declaración de quiebra del Capítulo 11 por un monto de $395 millones de dólares.

El acuerdo económico propuesto resolvería todas las demandas relacionadas con abusos sexuales a menores presentadas contra la Arquidiócesis en virtud del proyecto de ley 218 de la Asamblea de California (AB-218).

Somos conscientes de que ningún acuerdo económico puede borrar el doloroso legado de esas acciones del pasado.  Sin embargo, creemos que esta propuesta abre el camino hacia una indemnización justa para los supervivientes que han tenido que soportar la carga de este abuso durante toda su vida. El abuso sexual de niños y jóvenes es una tragedia que ha afectado a muchos ámbitos de la sociedad, incluida la Iglesia. Aunque la mayoría de las reclamaciones de abuso sexual presentadas al amparo de la ley AB-218 en la Arquidiócesis de San Francisco se refieren a hechos que ocurrieron hace muchas décadas y a personas que ya han fallecido o ya no ejercen los ministerios, asumimos la responsabilidad por las deficiencias que permitieron que se produjera este daño. Sinceramente, pido perdón a todos los que han sufrido a causa de esos fallos. Seguimos comprometidos a fomentar la sanación y la reconciliación, y a estar al lado de todos aquellos que merecen nuestro respeto, atención y oraciones incondicionales.

California ha eliminado, en más de una ocasión, el plazo de prescripción civil para las reclamaciones por abusos sexuales históricos, y la posibilidad real de cambios legislativos futuros supone un riesgo importante para nuestra Arquidiócesis, nuestras parroquias y nuestras escuelas. Para hacer frente a la posible responsabilidad derivada de reclamaciones históricas, tanto conocidas como desconocidas, el acuerdo propuesto incluye una orden judicial de canalización y exenciones de responsabilidad para la Arquidiócesis y otras entidades arquidiocesanas. Estas medidas de protección exigen que las reclamaciones amparadas se resuelvan mediante el fideicomiso de liquidación creado para tal fin, en lugar de por un proceso civil.

En las últimas décadas, la Arquidiócesis ha asumido el impacto financiero de los gastos legales y los acuerdos extrajudiciales en nombre de las parroquias, las escuelas y otras entidades relacionadas. El contexto actual presenta muchos desafíos. Aunque las parroquias y otras entidades de la arquidiócesis no se incluyeron en la solicitud del Capítulo 11, tendrán que aportar fondos y recursos no destinados a fines específicos para este acuerdo propuesto, a fin de garantizar estas garantías legales y compartir la labor de reparar el daño causado en el pasado.  Quiero destacar que nuestra cancillería arquidiocesana central está haciendo todo lo posible para minimizar el impacto en las parroquias. No se utilizarán las donaciones con restricciones de los donantes destinadas a las parroquias, las escuelas o la Arquidiócesis, ni tampoco las destinadas a la Campaña Anual de la Arquidiócesis. Cada párroco recibirá información sobre los montos de las contribuciones parroquiales, y la información adicional sobre la canalización de órdenes judiciales y divulgaciones está disponible en el documento de preguntas y respuestas adjunto.

Queremos que nuestra familia católica avance unida y siga centrándose en nuestros ministerios fundamentales, así como en hacerlos crecer, para los fieles y los integrantes de la comunidad que confían en nuestros servicios y en nuestra labor caritativa. Nuestra fe nos llama a mantener medidas estrictas de detección y prevención para proteger a los niños y erradicar este delito vergonzoso de nuestro entorno y de la sociedad en su conjunto. Desde los años 80, la Arquidiócesis de San Francisco ha dado prioridad a la formación y a la verificación de antecedentes, y nuestra Oficina de Protección de Niños y Jóvenes y el Programa Ambiente Seguro tienen un historial excelente en auditorías independientes.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a los equipos de liderazgo de nuestra Cancillería, de la parroquia y del resto de la archidiócesis que, junto con un equipo de profesionales del derecho muy competente, han trabajado sin descanso durante más de 30 meses para hacer realidad esta propuesta. Juntos, se dedicaron a esta labor tan exigente con la máxima integridad, nobleza de carácter y auténtica asistencia y sensibilidad. Aunque aún queda mucho por hacer mientras avanzamos de buena fe en los detalles de un plan de reorganización consensuado al amparo del Capítulo 11, les pido que se unan a mí en oración por todos los supervivientes de abusos sexuales, por nuestra Arquidiócesis, por las comunidades parroquiales y por las escuelas.

Salvatore J. Cordileone
Excelentísimo Arzobispo de la Arquidiócesis de San Francisco

Arzobispo de San Francisco

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